viernes, 15 de julio de 2011


Nadie había sido capaz de mirarla hasta ese momento... nadie había sido capaz de sentirla con tal entrega.
Su piel, fría, pálida tan semejante a la elegante luna que lograba hacerla parecer un sueño; su cuerpo... extrañamente perfecto,  asemejándola  a aquellas  hermosas ninfas que habitan solo en la fantasía de quien se aventura  soñar; su cabello de un negro tan profundo que hacia recordar las mas oscuras profundidades... sus ojos tan inocentes, tan cálidos pero a la vez distantes, marcados a hierro por el dolor que implico toda su existencia. Todo en ella invitaba a la tentación, al placer oculto detrás de aquella mirada de hielo... era perfecta, tan efímera como un sueño, tan lejana  como el más perdido de los parajes en el fin del mundo... pero estaba hay para él, sin miedos, sin mascaras, solo ella, la niña que navegaba en las profundidades de las sombras y el olvido...
La miro con ternura, sabiendo que sería  la última vez que la vería, que la tendría... sus manos recorrieron su frágil cuerpo, en un rito que llamaba al éxtasis... un rito más allá de lo convencional.
Todo a su alrededor pareció detenerse, incluso el tiempo olvido aquel oscuro bosque habitado por los seres de la fantasía... Todo aquella noche conspiro para aquel primer y último encuentro...

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