El silencio lo consumía todo, mientras traviesas lagrimas resbalaban por sus mejillas... en aquellos momentos su mundo carecía de colores y sonidos, solo siendo interrumpido por una sutil melodía que provenía del exterior.
Sus finas manos se acercaron lentamente a su frágil rostro, no quería verla llorar, no quería que el tiempo entre ellos se acabara, pero era tarde se acercaba el adiós. El partiría y ella lo esperaría toda la eternidad si era necesario. Sin mirar atrás el la dejo con el alma hecho pedazos, pero con la sutil esperanza de su regreso... mientras en su regazo se anidaba el único recuerdo que él fue capaz de dejarle y que nadie sobre la faz de la tierra sería capaz de arrebatarle a pesar del tiempo y la distancia...

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