Sus extraños ojos color cielo miraban perdidos un espejo que durante mucho tiempo le mostró un mundo en el que solo ella era capaz de ir… un mundo donde no había luz ni oscuridad…donde no se necesitaban los ojos. Pero ya no servía lamentarse, aquel deforme conejo que la acompañaba en sus viajes no regresaría por más que lo llamara. Recordó con añoranza aquella dulce reina que en las frías tardes le enseñaba a jugar cartas mientras bebían te y aquellos flacos gemelos que cada anochecer la maravillaban con su relatos. Sin darse cuenta silenciosas lágrimas rodaron por sus mejillas nublando débilmente su vista, miro con tristeza la ventana, la única salida que le quedaba de aquel oscuro mundo que solo era capaz de odiar… repentinamente el silencio fue interrumpido por los gritos de su madre y los golpes de su padre en la habitación contigua. Con dolor miro hacia la puerta esperando lo peor, lamentando su desgracia. Quiso correr, ocultarse en su closet, pero sabía que aquello no serviría… miro con angustia el espejo que yacía roto por el puño de su padre esperando que dé el salieran todos aquellos seres que tanto la divertían, con desesperación trato de unir cada pedazo… pero su tarea se vio interrumpida por los decididos pasos de aquel hombre que se dirigían hacia su habitación… gateando se refugió en un rincón esperando pasar desapercibida. Cerró los ojos con terror escuchando con la perilla de su puerta se abría y los fuertes pasos se dirigían en su dirección para agredirla nuevamente… espero con pánico el momento pero en vez de recibir un golpe pudo sentir una fría patita que tocaba su cabeza con ternura y en vez de los crueles gritos una alegre voz que le decía... “Vamos ya no es necesario que regreses a este lugar...” Al reconocer la voz, abrió rápidamente los ojos encontrando se al pequeño conejo que tanto anhelaba ver y quien esta vez venia a llevarse para siempre de aquella terrible realidad que tanto la atemorizaba.
El pequeño ser la tomo de la mano y la condujo fuera de la habitación en dirección hacia un enorme salón. La pequeña niña miro hacia el pasillo encontrando a su padre paralizado…miro todo su alrededor sabiendo que esta sería la última vez que lo haría, continuaron caminado en la oscuridad hasta llegar a su objetivo… parados frente al espejo una hermosa sonrisa se dibujo en sus labios, mientras sus ojos se iban cerrando y su cuerpo se desvanecía a la luz de la luna…
A la mañana siguiente solo encontraron un pequeño cuerpo que yacía aferrado a un pequeño conejo de trapo frente a un espejo en un solitario salón que era iluminado por la luz del amanecer y que era única prueba de lo sucedido la noche anterior…
Lo que más llamo la atención de quienes lo encontraron fue la enorme sonrisa que adornaba aquel maltratado rostro que ya no volvería a mostrar más pena ni angustia en este mundo y que en un lejano país de las maravillas reía alegremente sin la angustia de tener que volver a sufrir en la cruel realidad…

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